Justamente ahora irrumpes en mi vida, con tu cuerpo exacto y ojos de asesino. Tarde como siempre nos llega la fortuna. Tu ibas con él, yo iba con ella. Jugando ser felices por desesperados, por no aguardar los sueños por miedo a quedar solos.
Pero llegamos tarde. Te vi y me viste, nos reconocimos enseguida, pero tarde. Maldita sea la hora que encontré lo que soñé, tarde.
Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte, tanto inventarte, tanto buscarte por las calles como un loco, sin encontrarte. Y ahí va uno de tonto por desesperado, confundiendo amor con compañía. Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja, te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón. Y no tengo nada contra ellos, la rabia es contra el tiempo por ponerte junto a mi tarde.
Ganas de huir; De no verte ni la sombra, de pensar que esto fue un sueño o una pesadilla, que nunca apareciste, que nunca has existido. Ganas de besarte; de coincidir contigo, de acercarme un poco y amarrarte en un abrazo, de mirarte a los ojos y decirte bienvenida.
Pero llegamos tarde. Te vi y me viste, nos reconocimos enseguida, pero tarde. Quizás en otras vidas, quizás en otras muertes.
Que ganas de rozarte; que ganas de tocarte; de acercarme a ti y golpearte con un beso, de fugarnos para siempre, Sin daños a terceros.
10 / 05 / 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Los Pericos
No hay lugar que no busques ser la estrella principal. Holliwood queda sólo en L.A. Perdiste la humildad para ser especial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario